Por encima de cualquier barrera

15:08


Es difícil no caer en la tentación del deseo de uno mismo cuando divagamos en el laberinto de la solidaridad. Hablamos de grandes momentos llenos de inclusión (aunque sea lo más parecido a la integración) donde la seguridad puede (o no) prevalecer ante todo. Sin embargo ahí es cuando dejamos de lado dimensiones realmente fundamentales como pueden ser las necesidades de la persona que acompañamos o su propia autodeterminación. Y es que cuando hablamos de inclusión, el derecho a opinar y decidir es imprescindible; sólo este facilita un mejor desarrollo personal y una calidad de vida más plena. Por eso cuando una persona se adentra en el mundo del voluntariado creemos que debe aprender a caminar junto a los demás.

Hoy sin embargo, hemos palpado la esencia de todo un proyecto donde el buen hacer se une con la necesidad y la unión de todo un pueblo. Hemos tenido la inmensa fortuna de caminar junto con un equipo que bien representa a todo su “linaje” con el fin de hacer de su municipio una villa sin barreras. De eso trata el reto LHL y para ello parecen haber creado una red solidaria donde cada persona, cada vecino del pueblo de Leitza participa como puede ofreciendo su granito de arena. Ante esto, en adelante, vamos a tener el privilegio de ser parte y compartir algo tan grande y precioso como lo que están haciendo. Pero esto ha sido gracias a todo un colectivo que nos da la oportunidad de acompañarle para que su parte del recorrido sea accesible.

Ante esto simplemente decir gracias y repetir aquellas palabras que acentúan en su web: “la cuestión no es tener derecho a ser iguales, sino tener derecho a ser diferentes” 

Caminando juntos sabe mejor

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